Franklin Graham predica en un Londres invadido por el islam y llama al arrepentimiento en Cristo
Miles de personas escucharon en Manchester, Inglaterra, un mensaje directo sobre pecado, juicio, arrepentimiento y salvación, cuando el evangelista Franklin Graham predicó en el Co-op Live durante la gira God Loves You Tour. La Billy Graham Evangelistic Association informó que unas 10.400 personas asistieron al encuentro del 3 de octubre.
Graham tomó como eje la historia bíblica de Lot y la destrucción de Sodoma para advertir que la vida humana no termina simplemente con la muerte. Frente a la multitud lanzó una pregunta incómoda: “¿Estás listo para presentarte delante de Dios?”, recordando que cada persona tendrá que rendir cuentas ante Él.
El evangelista describió a Lot como un hombre atormentado por la corrupción que dominaba la ciudad donde vivía. Comparó aquella realidad con quienes hoy se acostumbran al pecado porque la sociedad lo normaliza, aunque en lo profundo de su conciencia sepan que algo está mal y continúen buscando respuestas que el placer, el dinero o la cultura no han podido dar.
Graham también habló desde su propia experiencia. Aunque creció siendo hijo del reconocido evangelista Billy Graham y rodeado de cristianismo, afirmó que no entregó realmente su vida a Jesucristo hasta los 22 años. Con ello insistió en que crecer en un hogar cristiano, asistir a una iglesia o tener familiares creyentes no sustituye una decisión personal de arrepentimiento y fe.
Durante su mensaje explicó que arrepentirse no significa simplemente sentirse culpable, sino cambiar de dirección: abandonar el pecado y volverse a Dios. La salvación, afirmó, exige confiar en Jesucristo, reconocerlo como Hijo de Dios y creer que tomó sobre sí el pecado del ser humano al morir en la cruz.
Graham advirtió además que Dios no puede reducirse únicamente a una imagen de amor que ignore la justicia. Habló abiertamente del juicio divino y recordó que Sodoma, pese a su prosperidad, actividad económica, poder y aparente seguridad, terminó enfrentando la sentencia de Dios. El progreso de una sociedad, sostuvo su mensaje, no la hace inmune a las consecuencias espirituales de su rebelión.
Recordó entonces el momento en que los ángeles sacaron a Lot y su familia de Sodoma con una orden clara: huir y no mirar atrás. La esposa de Lot desobedeció, volvió su mirada hacia aquello que debía abandonar y quedó convertida en estatua de sal. Graham utilizó esa escena para golpear una idea peligrosa: estar cerca de la salvación no equivale a ser salvo. “O eres salvo, o no lo eres”, afirmó.
El predicador enumeró pecados como la mentira, el robo, la codicia, el adulterio y las relaciones sexuales fuera del matrimonio. También abordó el aborto, argumentando que una práctica sea legal no determina automáticamente que sea moral delante de Dios. Al mismo tiempo, dirigió palabras de esperanza a mujeres que llevan culpa por un aborto, asegurando que en Cristo existe perdón, limpieza y restauración.
El centro de su predicación fue la cruz. Graham afirmó que Jesucristo derramó su sangre y murió para rescatar al ser humano del pecado, pero subrayó que ese mensaje exige una respuesta: confesar el pecado, arrepentirse y depositar la fe en Cristo. Al terminar, llamó a quienes nunca habían confiado verdaderamente en Jesús a abandonar sus asientos y responder públicamente, insistiendo: “Hazlo ahora”.
El mensaje pronunciado en Manchester vuelve a colocar sobre la mesa una verdad que el Evangelio nunca suaviza: nadie puede esconderse eternamente detrás de la cultura, el éxito, una familia cristiana o una religión heredada. Sodoma parecía segura hasta que llegó el juicio, y la esposa de Lot estuvo cerca de escapar, pero mirar atrás reveló dónde seguía estando su corazón.
Isaías 55:6-7 llama a buscar al Señor mientras puede ser hallado y al impío a abandonar su camino para recibir misericordia. La puerta del arrepentimiento sigue estando abierta para todos los que quieran venir a Cristo antes de que el tiempo se acabe.
