Cristianos en todo el mundo claman a Dios tras devastadora inundación en la frontera Nepal-China
Organizaciones y líderes cristianos de distintos países se están movilizando en oración por Nepal-China ante una catástrofe que ha dejado comunidades destruidas, familias separadas y cientos de personas muertas.
Tearfund Australia, Send Relief y Christ for All Nations (CfaN), junto con líderes como Jentezen Franklin y Franklin Graham, han llamado a la Iglesia a interceder por quienes perdieron a sus seres queridos, por los desaparecidos y por los equipos que siguen buscando sobrevivientes.
El pastor Jentezen Franklin, líder de Free Chapel, pidió detenerse y orar en medio de la desesperación. “Nepal está enfrentando inundaciones devastadoras en este momento, con tantas vidas perdidas y familias buscando a sus seres queridos desaparecidos”, expresó. Luego hizo un llamado concreto: “Tómese un momento para orar por quienes aún están desaparecidos y por fortaleza para los días que vienen”.
El evangelista Franklin Graham también pidió oración mientras familias enteras esperan saber si sus parientes siguen con vida. Al referirse a las escenas de personas atrapadas y evacuadas desde los techos, exhortó: “Tómese un momento para detenerse y orar por las personas de esta región y por las familias que esperan ansiosamente noticias de sus seres queridos”.
Christ for All Nations se sumó al clamor, pidiendo poner a Nepal delante de Dios y recordar especialmente a las familias en duelo, a los creyentes y a los misioneros presentes en la región. La organización también llamó a que las iglesias sean una luz en medio del desastre, llevando ayuda, compasión y el amor de Jesús a personas golpeadas por una tragedia que, en cuestión de minutos, les arrebató familiares, hogares y seguridad.
Tearfund Australia pidió específicamente oración por las familias que perdieron casas, medios de vida o seres queridos; por sus colaboradores sobre el terreno; y por rescatistas y autoridades que trabajan entre caminos destruidos y comunidades aisladas. Send Relief también llamó a orar y ya está trabajando mediante iglesias locales para distribuir alimentos, primeros auxilios y refugios temporales.
La tragedia comenzó el miércoles 26 de agosto en la región fronteriza entre Nepal y el Tíbet, cuando una enorme corriente de agua, barro, hielo y escombros descendió violentamente por los valles. El Servicio Geológico de Estados Unidos había informado inicialmente de un terremoto, pero un análisis posterior determinó que la señal sísmica correspondía a un colapso glaciar y flujo de escombros.
Expertos del International Centre for Integrated Mountain Development también señalaron que una avalancha procedente de un glaciar probablemente provocó la inundación repentina.
Las cifras han cambiado rápidamente mientras avanzan las operaciones de búsqueda. Associated Press detalló inicialmente que habían al menos 273 muertos y más de 1.300 desaparecidos. Una actualización posterior de AP elevó el balance a más de 350 personas muertas, mientras más de 1.300 continuaban desaparecidas. Solo en Nepal, al menos 826 personas seguían sin ser localizadas. Son cifras que pueden seguir variando a medida que los equipos logren entrar a las zonas devastadas.
La destrucción ha dejado decenas de puentes arrasados y cerca de 40 kilómetros de carreteras dañadas, convirtiendo algunas comunidades en lugares prácticamente inaccesibles por tierra. El Ejército de Nepal ha utilizado helicópteros para sacar sobrevivientes y trasladar heridos, mientras cuerpos han sido encontrados incluso a cientos de kilómetros río abajo. Detrás de cada número hay familias esperando frente a un teléfono, un hospital o la llegada de un helicóptero con la esperanza de volver a ver con vida a los suyos.
Entre los desaparecidos también hay cientos de extranjeros. La Junta de Turismo de Nepal informó a AP de 517 extranjeros desaparecidos, procedentes de más de 30 países; muchos se encontraban en la región por peregrinaciones hacia el monte Kailash, en el Tíbet. Mientras las búsquedas continúan, iglesias asociadas con Send Relief ya están preparando alimentos, medicamentos básicos y refugios para familias que lo perdieron todo. La respuesta cristiana, por tanto, no se está limitando a palabras: la oración está siendo acompañada por ayuda concreta en las comunidades golpeadas.
Clamemos por Nepal-China y convirtamos esa oración en compasión y ayuda para quienes sufren. En momentos donde las palabras humanas quedan pequeñas, permanece esta verdad: “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu” (Salmos 34:18).
Que Dios fortalezca a quienes lloran, sostenga a quienes esperan noticias y dé sabiduría y protección a quienes arriesgan su vida buscando sobrevivientes.
