Hizo un experimento para probar si Dios es real y terminó entregando su vida a Cristo
El escepticismo llevó a Brian Guan a comenzar un experimento personal para descubrir si Dios realmente existía. Lo que empezó como un desafío de oración, lectura bíblica y práctica de principios cristianos comenzó poco a poco a transformar su vida. Después de meses buscando respuestas, el joven terminó confesando públicamente su fe en Jesucristo.
Brian comenzó actuando “como si Dios fuera real”, aunque reconocía que todavía no estaba convencido de su existencia. Durante el proceso incorporó la oración por las mañanas, la gratitud y la lectura de la Biblia, compartiendo sus experiencias en redes sociales. Uno de los primeros pasajes que llamó su atención fue el relato de Jesús, su perdón y su muerte en la cruz.
La lectura bíblica pronto dejó de ser solo parte de un experimento y comenzó a impactar directamente sus decisiones. Después de aprender sobre el perdón, Brian recordó a un amigo con quien había perdido el contacto y decidió buscarlo para perdonarlo. También empezó a practicar de manera consciente la bondad hacia otras personas y el cuidado de quienes estaban a su alrededor.
Aunque inicialmente había planteado que el desafío duraría 30 días, Brian admitió posteriormente que llevaba alrededor de dos meses realizándolo. Durante ese tiempo comenzó a comparar lo que estaba experimentando con sus cuatro años de dedicación a la práctica y enseñanza del yoga. Según explicó, aquella disciplina nunca había provocado en su interior los cambios que ahora estaba observando al acercarse a la Biblia.
El joven aseguró que, pese a haber amado el yoga y haber llegado a ser instructor, nunca sintió que esa práctica transformara profundamente su alma. En cambio, después de varios meses leyendo las Escrituras, notó que se había vuelto más amable incluso con personas desconocidas. Además, destacó otro cambio que consideró extraordinario: “Ocho años de lucha contra la nicotina desaparecieron”.
Las transformaciones, según Brian, no ocurrieron todas de golpe, sino de forma gradual mientras continuaba buscando a Dios. En ese período también comenzó a sufrir pesadillas y experimentar miedo, algo poco habitual para él, pero que aumentó su conciencia de necesitar al Señor. Dijo haber comprendido no solo el temor de Dios, sino también lo que significaba para él vivir apartado de su presencia.
Lo que comenzó como una prueba intelectual terminó convirtiéndose para Brian en una convicción espiritual que ya no podía seguir tratando como un juego. Al compartir públicamente su testimonio, citó Efesios 6:11 y habló de la necesidad de ponerse toda la armadura de Dios para permanecer firmes. Su experiencia había llegado a un punto en el que, según expresó, ya no podía seguir fingiendo que necesitaba a Dios.
Finalmente, Brian abandonó públicamente su postura escéptica y confesó abiertamente su fe delante de quienes seguían el experimento en redes sociales. “Me cansé de fingir. Esto es real”, declaró antes de afirmar con firmeza: “Jesucristo es real. Jesucristo es mi Señor y Salvador”.
El joven aseguró que ahora creía verdaderamente en aquello que inicialmente había comenzado simplemente intentando comprobar.
Brian también animó a quienes observaban su historia a tomar personalmente una decisión acerca de Jesús y abrir su corazón al Espíritu Santo. Recordó el mensaje central del Evangelio: Cristo murió en la cruz por los pecados, resucitó al tercer día y venció definitivamente a la muerte. Así, aquel experimento que nació desde la duda terminó convirtiéndose en una declaración pública de fe y entrega a Cristo.
El testimonio de Brian muestra cómo Dios puede alcanzar a una persona incluso cuando su búsqueda comienza llena de preguntas y escepticismo. La Palabra no quedó para él como una simple teoría: confrontó su manera de vivir, produjo cambios y finalmente lo llevó a reconocer a Jesús como Señor.
“Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” – Jeremías 29:13
