Hospital cristiano de Samaritan’s Purse atiende a los afectados del terremoto, esto es lo que ofrece
La organización cristiana internacional Samaritan’s Purse puso en funcionamiento un hospital móvil de emergencia en La Guaira, Venezuela, para atender a las víctimas de los terremotos que golpearon el país el pasado 24 de junio y dejaron miles de personas heridas, desaparecidas o desplazadas.
El centro médico fue instalado en una de las regiones más afectadas por los sismos, con el propósito de aliviar la presión sobre el sistema hospitalario venezolano, especialmente después de que varios centros de salud resultaran dañados o desbordados por la cantidad de heridos.
Según informó la propia organización, el hospital comenzó a recibir a sus primeros pacientes el 30 de junio, luego de que Samaritan’s Purse realizara dos vuelos humanitarios hacia la región con su avión de carga Boeing 767, transportando el equipamiento médico y toneladas de suministros esenciales.
Dentro del hospital móvil hay una estructura completa de atención de emergencia que cuenta:
- 56 camas para pacientes
- 2 quirófanos
- 1 unidad de cuidados críticos, farmacia y laboratorio, lo que permite atender heridas graves, infecciones, fracturas, traumas y casos que requieren intervención quirúrgica urgente.
Además de estas áreas principales, el modelo de hospital de campaña de Samaritan’s Purse está diseñado para incluir:
- Sala de emergencias
- Equipos de rayos X digitales
- Ultrasonido
- Área de esterilización quirúrgica
- Camas de hospitalización
- Generadores eléctricos
- Sistemas de purificación de agua, permitiéndole funcionar incluso cuando la infraestructura local está dañada o colapsada.
La capacidad de atención es uno de los puntos más importantes del despliegue. De acuerdo con los reportes, el hospital en La Guaira puede atender a más de 100 pacientes por día, con posibilidad de ampliar su capacidad hasta 200 pacientes diarios. En su configuración máxima, este tipo de hospital puede realizar entre 15 y 30 cirugías al día, funcionando como un hospital completo en medio de una zona de desastre.
La organización explicó que el hospital no fue enviado únicamente para consultas menores, sino para responder a necesidades críticas. Su objetivo es brindar atención quirúrgica que salva vidas, tratar heridas, estabilizar pacientes, ofrecer seguimiento médico y ayudar a que los hospitales locales puedan concentrarse en otros casos urgentes.
El director del hospital durante esta respuesta, Peter Holz, explicó que la misión no será de corto plazo. “Nos instalamos aquí no solo para atender la necesidad inmediata del trauma que ocurrió, sino que también estaremos aquí por un par de meses operando este hospital de campaña para apoyar realmente la salud general del estado La Guaira”, afirmó.
Holz también destacó el motivo espiritual detrás de la respuesta humanitaria. “Creemos que Dios quiere que ayudemos a nuestro prójimo, y nuestro prójimo es Venezuela”, expresó. Luego agregó: “Estamos aquí no solo para ayudar a sanar lo físico, sino que también queremos compartir con ellos el amor de Jesús a través de nuestro trabajo”.
Una de las primeras pacientes atendidas fue Mariana, quien sufrió heridas después de que una pared de concreto le cayera encima durante el terremoto. Al llegar al hospital, el equipo médico limpió sus heridas infectadas, le realizó una radiografía en el pie, le recetó antibióticos, oró por ella y programó una visita de seguimiento.
“Estoy verdaderamente agradecida por la atención y entiendo que el Señor los trajo a este lugar para ayudar a nuestro pueblo”, dijo, reflejando lo que muchos afectados han sentido al ver llegar ayuda en medio de la desesperación.
El presidente de Samaritan’s Purse, Franklin Graham, describió la magnitud de la emergencia con palabras de profunda carga humana: “Hay tanta destrucción; cientos de edificios se han derrumbado, miles están dañados y decenas de miles de personas siguen desaparecidas. Me rompe el corazón ver tanto sufrimiento. Sabemos que el número de víctimas seguirá aumentando y la necesidad es enorme”.
Graham también afirmó que el hospital ya se encuentra abierto y atendiendo a los heridos. “Nuestro hospital de campaña está abierto, y estamos brindando atención quirúrgica que salva vidas, tratando heridas y recordando a las familias que Dios las ama. El pueblo de Venezuela necesita nuestras oraciones”, declaró.
Junto con el hospital, Samaritan’s Purse mantiene más de 40 integrantes de su Equipo de Respuesta a Desastres en Venezuela, con más personal en camino. La organización también informó que ha enviado más de 98 toneladas de suministros críticos y que continuará usando su avión de carga para llevar más ayuda a las zonas más golpeadas.
La asistencia no se limita al área médica. La organización también distribuye materiales para refugios de emergencia, mantas, kits de higiene, lámparas solares y otros insumos esenciales, trabajando junto a iglesias locales para llegar a comunidades gravemente afectadas.
En ese trabajo con congregaciones venezolanas, el pastor Eusebio recibió lonas para refugio, lámparas solares, mantas y kits de higiene para su comunidad. Al ver la ayuda llegar, expresó: “Sentíamos que no iba a venir ayuda de ningún lado ni de nadie. Entonces, de repente, apareció Samaritan’s Purse. Dios conoce nuestros corazones”.
También Cecilia, miembro de una iglesia local, recibió ayuda después de que su vivienda sufriera graves daños estructurales. Ella y siete miembros de su familia habían estado durmiendo en el suelo de una plaza. Al recibir los insumos, dijo: “Estoy muy agradecida porque estamos viendo la mano de Dios en esta situación. Gracias a Dios que la ayuda ha llegado”.
Otro componente clave de la respuesta es el acceso al agua potable. Los equipos de agua, saneamiento e higiene de Samaritan’s Purse instalaron dos unidades de desalinización cerca del epicentro, cada una con capacidad para producir 400 galones de agua potable por hora, una ayuda vital para comunidades aisladas o con servicios básicos interrumpidos.
Bruce Clounie, gerente del programa de agua y saneamiento, explicó la urgencia de esta labor: “Sin agua limpia, tienes enfermedad”. Luego añadió que los sistemas de filtración pueden tomar agua del océano y convertirla en agua limpia y fresca para beber.
En medio de una tragedia de esta magnitud, este hospital móvil representa mucho más que una estructura médica temporal. Es una respuesta concreta al sufrimiento de familias heridas, una ayuda para un sistema de salud sobrecargado y una expresión práctica del amor al prójimo.
Venezuela necesita oración, consuelo y ayuda concreta. Y en medio de los escombros, este hospital móvil se levanta como una señal de misericordia: la Iglesia no solo está llamada a hablar de esperanza, sino a llevarla con manos que curan, sirven y reflejan el amor de Jesús.
